Confinamiento: terreno fértil para las redes sociales

El confinamiento aumentó el uso de redes sociales.

Las redes sociales han sido las grandes triunfadoras de la crisis sanitaria que todavía nos sacudimos. Y lo digo asumiendo el riesgo de que me consideréis un insensible por pasar por alto una tragedia que se ha llevado 30.000 vidas en nuestro país. Porque hay que decir las cosas con claridad: el virus, la pandemia, el confinamiento y la desescalada han tenido sus ganadores y sus perdedores. Y si hay que hablar de vencedores esos han sido las plataformas de social media.

La encuesta anual que IAB publica cada primavera en nuestro país en colaboración con Elogia así lo atestigua. Y un dato me parece más contundente que el que afirma que el 87 por ciento de los españoles con edades comprendidas entre 16 y 65 años tienen perfiles en, al menos, una red social. Y es que el puñado de españoles que todavía se resiste a las redes sociales pierde presencia a pasos agigantados. De hecho, un 30 por ciento prevé sumarse al universo social media antes de que termine el año.

El confinamiento ha abonado el terreno

Pero, ¿qué perfil tienen los ciudadanos que siguen viviendo de espaldas a lo que ocurre en Facebook, Twitter, TikTok y el resto de plataformas que han salido tan reforzadas del encierro de millones de españoles en los últimos 100 días? ¿Cómo son esos dos millones y pico de españoles que siguen ajenos a lo que se cuece en el ciberespacio?

Los usuarios de redes rozan ya el 90% de la población.
Los usuarios de redes rozan ya el 90% de la población.

El sexo poco nos puede desvelar a la hora de trazar un retrato robot del ciudadano desconectado de las redes sociales. Prácticamente no hay  diferencias entre unos y otros. Dos puntos separan a hombres y mujeres en el rechazo a las plataformas, con un ligero rechazo mayor en el caso de los primeros (51% vs 49%).

El nivel de estudios tampoco aclara nada. Casi no hay diferencias entre el grupo mayoritario y el minoritario. Y lo mismo ocurre con el perfil laboral con la salvedad de que los jubilados son algo menos propensos a usar las redes. Y es que en la edad si se puede extraer alguna conclusión de cuál es ese perfil. Un pequeño grupo de mayores de 41 años son los únicos que siguen viviendo una vida cien por cien alejada de los nuevos canales de comunicación de las personas, las instituciones y las  marcas.

Buenas expectativas para 2021

Para ciertos colectivos la brecha tecnológica sigue siendo insuperable. Aunque la crisis sanitaria ha llevado a que incluso los grupos menos propensos a mostrarse en las grandes redes sociales empiecen a reconsiderar su posición. Hace tan sólo dos años el número de españoles que aseguraba que pretendía romper con su aislamiento digital era del 9 por ciento. Un año después este porcentaje subió al 15 por ciento y en la reciente encuesta de IAB, realizada en la época más dura del confinamiento, este porcentaje se disparó hasta el 30%.

Lo más probable es que el próximo año el número de usuarios de redes supere la barrera del 90% de la población española convirtiendo al resto en un dato poco más que residual que responde a las dificultades que encuentra parte de la población para asumir la digitalización por su avanzada edad.

Los jóvenes, más infieles

Lo llamativo es que una vez dentro del social media, los grupos de población con más edad no suelen abandonar cuando descubren las ventajas de estas plataformas. Son los estratos más jóvenes de la sociedad las que abren cuentas que después abandonan o traicionan.

Los más jóvenes son los que abandonan más fácilmente una plataforma.
Los más jóvenes son los que abandonan más fácilmente una plataforma.

Los jóvenes son más infieles y propensos a dejar una red por otra. Cosas de la edad…

Hasta hace poco había un  pequeño pero influyente grupo de población que conscientemente se negaba a tomar parte de lo que despectivamente consideraban un circo. La sobreexposición en redes provoca rechazo en muchas personas y las fake news que proliferan en internet y se viralizan a través de algunas redes reforzó su posición.

Pero la pandemia ha venido a demostrar que el problema no es el canal sino los contenidos que estamos dispuestos a consumir.

Otra cosa distinta es la denominada fatiga de las redes. Una sensación que lleva a muchos a sentirse abrumados por el exceso de información consumida  y que les lleva a abandonar sus perfiles. Algo que, curiosamente, no ha ocurrido durante la pandemia.

Un problema de actitud

De hecho, cada vez pasamos más tiempo conectados a nuestras redes. El informe de IAB afirma que lo hacemos 1 hora y 19 minutos al día de promedio, casi un 50% más que en 2019 cuando pasábamos 55 minutos.  Lo que confirma que en muchas ocasiones no es el formato ni el medio en sí sino el entorno lo que nos lleva a asumir que debemos seguir o no con nuestras redes.

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