El Coronavirus agrieta los cimientos de la UE

El Coronavirus agrieta los cimientos de la UE

La crisis sanitaria está agrietando los cimientos de la Unión Europea y ensombrece su futuro. El sistema de cooperación económica y protección social levantado tras la Segunda Guerra Mundial se está revelando como un gigante con pies de barro. Al igual que centenares de miles de sus conciudadanos, la UE también está en la UCI por Coronavirus.

Incapaz de reaccionar ante una crisis sanitaria sin precedentes, cierto, pero que la burocracia de Bruselas, regada con miles de millones de euros y plagada de analistas y funcionarios pagados para hacer predicciones de todo tipo, ha sido incapaz de anticipar.

Los dirigentes europeos han vuelto a demostrar su parálisis a la hora de dar una respuesta unitaria a un problema común. Cuando uno de los grandes pilares del proyecto europeo es precisamente ese: consensuar respuestas solidarias y colectivas a problemas compartidos.

Otra crisis, misma errática respuesta de la UE

En 2008 no vieron venir la debacle económica. Doce años después les ha vuelto a estallar en las manos otra crisis. Entonces cada país optó por  buscar soluciones en solitario. Tras la tormenta la UE prometió hacer propósito de enmienda cuando llegase el siguiente elemento desestabilizador. Pero no han aprendido nada. Los errores son los mismos.

La Unión Europea sólo ha constatado su éxito a la hora de generar un espacio económico común. Un lugar amable y resuelto para impulsar los intercambios comerciales y financieros pero negligente a la hora de luchar contra la desigualdad. Los negocios han florecido al calor de Bruselas, que ha dejado de lado el resto de los pilares que deben sostener una integración sana: la igualdad, el medioambiente, la sanidad, política exterior, la lucha contra la pobreza… En definitiva, la cohesión social.

El fantasma del populismo en el continente

El populismo y el nacionalismo han crecido al amparo de la pérdida de identidad del proyecto europeo. Y esta crisis reforzará a los apóstoles de las soluciones fáciles para problemas complejos. A los defensores del cierre de fronteras, de la socialización de las pérdidas y la privatización de los beneficios. Y a los que enarbolan las banderas de la vuelta a la Europa de los estados Nación que tanto desestabilizaron el continente en los siglos precedentes.

El Coronavirus amenaza con colapsar el sistema sanitario y de asistencia social. Además, puede trastocar el futuro académico de decenas de miles de jóvenes, arrastrados a un limbo educativo durante meses. Para superar la consiguiente crisis económica obligará a movilizar ingentes recursos para recuperar el tejido productivo. Y lo más probable es que se aaben relegando a los últimos puestos de la agenda cuestiones como la ecología, la igualdad de género, la redistribución de la riqueza o la promoción de la cultura.

Destrucción del tejido social

Y en cuanto a los efectos económicos que tendrá la crisis… Nadie se atreve a anticipar las consecuencias que para una economía moderna, globalizada e interdependiente puede tener la paralización de un país durante, como mínimo, dos meses. Destrucción del tejido empresarial, desempleo generalizado en amplias capas de la sociedad, deterioro de la confianza del consumidor, frenazo a las inversiones, descalabro del sistema de pensiones… Todas estas consecuencias están aseguradas. Lo que todavía desconocemos es cuánto tiempo se extenderán sus efectos.

La pandemia ha infectado ya al proyecto europeo y amenaza con enterrarlo definitivamente en el cementerio de la historia.

1 comentario en “El Coronavirus agrieta los cimientos de la UE”

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