Los cambios que acelerará el Coronavirus (II)

Los cambios que acelerará el Coronavirus.

Esta es la segunda parte del post publicado hace unos días sobre las consecuencias de la crisis sanitaria y que abordaba los cambios que acelerará el Coronavirus. El fantasma del populismo puede hacer girar a los miembros de la UE hacia sí mismos y recuperar las fronteras a menos que Bruselas dé una respuesta adecuada a la factura que dejará la crisis sanitaria.

Y hablando de factura… ¿qué ocurrirá con el dinero en metálico, en la diana en las últimas semanas al ser considerado una fuente de contagio del Covid-19? ¿Sobrevirá nuestro sistema sanitario a la pandemia? Cuestiones que hace un mes no se nos pasaban por la cabeza y que sobrevolarán nuestro f̶u̶t̶u̶r̶o̶ … perdón, presente.

¿Volverán las fronteras?

Una de las últimas medidas implantadas por la Unión Europea ha sido la de retomar los controles fronterizos de forma temporal para frenar la extensión del virus. No suponen en sentido estricto el retorno a la situación anterior al surgimiento del llamado espacio Schengen que garantiza la libre circulación de personas y bienes en la UE. Pero sí simbolizan una cierta recuperación de la conciencia de los límites nacionales. Algo que vienen reclamando líderes populistas como Orban en Hungría, Le Pen en Francia o Abascal en España.

La práctica ha demostrado que el confinamiento de la población en las zonas más afectadas por la pandemia y la limitación de movimientos entre países es una medida eficaz. Lo cierto es que los países con fronteras duras están afrontando mejor la pandemia. Circunstancia que da alas al populismo que sigue defendiendo que se vuelvan a levantar aduanas entre países casi treinta años después de su cuasi desaparición.

Se desconoce cuánto durará la recuperación de los controles fronterizos, que podría prolongarse sine die hasta que el fantasma de la crisis sanitaria se disipe definitivamente. O más allá si los países de la UE comienzan a cuestionar la integración y el modelo mismo de la Unión aflorando nuevos brotes euroescépticos. Idénticos al que llevó al Reino Unido a abandonar el proyecto o el que surge cada cierto tiempo en Holanda o Alemania.

 

¿Se adelantará la desaparición del papel moneda?

Los expertos auguraban hace unos años la desaparición del efectivo para la próxima década. El gobierno danés tenía previsto dejar de emitir moneda en 2030 para que sus ciudadanos y empresas operasen exclusivamente a través de transferencias, tarjetas bancarias y teléfonos inteligentes.

La crisis sanitaria provocada por el coronavirus ha puesto en el ojo del huracán billetes y monedas por su peligrosidad como agente de contagio, lo que puede acelerar esa desaparición. De hecho, en China se ha decretado la destrucción de millones de billetes al ser considerados un agente infeccioso de primer orden.

En esta ocasión ya no serán los gobiernos los que traten de hacer desaparecer el dinero contante y sonante. Serán los propios usuarios los que comiencen a temer utilizarlo ante la perspectiva de contraer una enfermedad infecciosa.

Coger el autobús o el taxi

Desde que se decretase el estado de alerta, las autoridades recomiendan utilizar lo menos posible los billetes y monedas para realizar operaciones en las que hasta ahora su uso era superior al del plástico o el móvil. Como pagar un taxi, pagar el autobús o realizar la compra diaria, de las pocas actividades que no han sido limitadas por el Estado de Alerta.

¿Qué ocurrirá cuando reabran los bares y restaurantes, las floristerías o los cines? Los negocios pasarán a realizar la mayoría de las operaciones con datáfonos en muy poco tiempo.

Billetes de euro.

Lo más probable es que la ingente movilización de fondos que necesitará la reconstrucción en España y en el conjunto de Europa exigirá una política fiscal más rigurosa. El aumento de los controles y la proliferación de inspecciones tributarias provocarán que las autoridades estén más encima del contribuyente. Esta situación acelerará el control sobre la economía sumergida y la búsqueda de fórmulas para que aflore el dinero negro. Amenazar con la pérdida de valor legal de los billetes se antoja una solución eficaz para que el dinero opaco retorne a la economía regular antes de que pierda todo su valor.

 

Más UCIs

La crisis sanitaria está a punto de colapsar las urgencias sanitarias y las unidades de cuidados intensivos de los hospitales españoles. El espacio destinado a los pacientes más graves en los centros asistenciales se ha demostrado insuficiente para afrontar una pandemia de estas características. Un fenómeno que podría volver a repetirse regularmente y que nos obligará a repensar el modelo sanitario que necesita nuestra sociedad.

Es evidente que los hospitales deben ampliar sus zonas de vigilancia intensiva y dotarlas de material suficiente para afrontar este tipo de crisis. Situaciones que amenazan con desestabilizar y saturar la cobertura del sistema de salud. Para hacerlo sostenible la experiencia que deje la pandemia podría llevar a que que se libere espacio en otras áreas de los hospitales. Y de paso fomentar la estancia domiciliaria para aquellos pacientes que no tienen dolencias de extrema gravedad.

camas de hospital

Y estancias domiciliarias

Muchos enfermos que han conseguido superar la infección del Covid-19 han pasado buena parte de su convalecencia en sus casas. Lo mismo que aquellos que descubrieron que eran portadores y permanecieron en sus domicilios durante la cuarentena siendo controlados a distancia por un equipo médico.

El desarrollo de plataformas telemáticas permiten este modelo de asistencia para casos leves. Este tipo de estancias deberían generalizarse durante el período de transición que obligará a tomar el cambio en el modelo asistencial. Y apostar así por ampliar las áreas de UCI de los hospitales. Una medida que tardará años en ejecutarse pero que debería estar lista para antes de la próxima década.

 

Más hechos y menos eslóganes

El número de camas UCI por cada 100.000 habitantes es de 9,7 en España, lejos de las 29,2 de Alemania, 21 de Austria, 16 de Bélgica o incluso las 12 de Italia. Un caso, el italiano, cuya senda parece que nuestro país está calcando a la hora de sufrir el impacto demoledor de la pandemia.

El envejecimiento demográfico es superior al de otros países más ricos de la UE y con mejores infraestructuras sanitarias. Circunstancia que debería obligarnos a repensar el modelo y revertir el impacto que tuvieron años de recortes. Decisiones cuyas consecuencias estamos ahora sufriendo en nuestra salud.

El mantra de que la sanidad española es una de las mejores del mundo debe demostrarse no sólo por la calidad de sus profesionales, sino también por los recursos que el sistema pone a su disposición.

2 comentarios en “Los cambios que acelerará el Coronavirus (II)”

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